HISTORIA
En mayo de 1972, en un pequeño barrio de la localidad de Mungia, un local decorado con maderas y cañas comenzó a dar vida a un rincón muy especial. Así nació La Cabaña 1972, un espacio sencillo y auténtico que pronto se llenó de historias, conversaciones y encuentros que hoy muchos clientes siguen recordando con una sonrisa.
Desde sus inicios, La Cabaña fue mucho más que un bar. Fue un punto de encuentro para vecinos, amigos y familias, un lugar donde el tiempo parecía detenerse y donde cada visita formaba parte de la vida del barrio.
Tras tres generaciones, La Cabaña continúa manteniendo intacta su esencia y ese espíritu familiar que la vio nacer. Hoy es el nieto de la antigua fundadora quien sigue al frente del proyecto, aportando su propia visión y personalidad, adaptándose a los nuevos tiempos, pero sin olvidar nunca sus raíces ni los valores que han definido este lugar desde 1972.
Porque conocer de dónde venimos es la mejor forma de saber hacia dónde vamos. Y en La Cabaña, la historia no se recuerda: se sigue viviendo cada día.
La Cabaña (16 de Mayo de 1972)
QUIENES SOMOS
En La Cabaña el bar está en marcha todos los días, porque entendemos que hay pequeños placeres a los que no se puede renunciar: un buen café para empezar el día, una pausa a media mañana o una cerveza artesana bien fresquita para compartir al final de la jornada.
Pero si algo nos define de verdad, no es solo lo que sale de nuestra cocina, sino todo lo que ocurre a su alrededor.
La Cabaña es, ante todo, un lugar de encuentro. Una terraza amplia, viva y acogedora, donde en verano apetece dejarse caer al sol o disfrutar de una buena sombra, y donde en invierno siempre hay un espacio cálido que invita a quedarse, a conversar y a sentirse a gusto.
Aquí cuidamos el ambiente tanto como el producto. Apostamos por un trato profesional, cercano y honesto, pensado para que puedas venir en familia, quedar con amigos o simplemente desconectar un rato. Porque cuando entras en La Cabaña, la sensación es clara: estás como en casa.
En La Cabaña no solo se viene a comer ni a beber.
Se viene a compartir momentos, a crear recuerdos y a formar parte de una comunidad.
Se viene a sentirse parte de algo.
Se viene a ser Cabañero.